maker: la nueva revolución industrial

08 abr maker: la nueva revolución industrial

El anterior post os hablé de la Industria 4.0 y manifesté que quería leer más sobre el tema y que lo haría acompañado del libro (The Fourth Industrial Revolution) del autor alemán Klaus Schwab. Pues la verdad es que ya llevo un buen rato de lectura y hay muchos aspectos interesantes que, como os comenté también, me permiten compararlo con otro libro y autor quien escribió sus reflexiones sobre el impacto de la cultura maker.
Este libro en cuestión (Maker: The new industrial revolution) es el autor Chris Anderson. En esta nueva revolución industrial el autor lo entiende y lo analiza para conocer cómo serán las sociedades y el futuro de los diferentes modelos de negocio basados en la cultura maker. Os dejo a continuación algunos puntos de reflexión personales que he extraído de esta lectura y que son interesantes de comparar sobre lo que os hablé de la Industria 4.0:


El movimiento maker
De entrada, interesa conocer de la mano del autor cuáles son las características clave del movimiento maker. Nombraremos tres: Uso de herramientas digitales para diseñar nuevos productos y hacer prototipos, compartir y colaborar en la comunidad, utilizar estándares de diseño (archivos comunes)
En el conjunto de la obra se tratan diferentes apartados donde se hacen referencia en el análisis de las fábricas y cómo se fabrica hoy, la organización de los espacios maker, los negocios makers que acontecen en estos espacios y cultura, los modos de financiación de proyectos de emprendimiento, la digitalización de datos y el open data, la cultura DIY (do it yourself) y como el autor entiende la nueva revolución industrial.
La tercera revolución industrial
Después de hacer un poco de reseña histórica, pasando por lo que sucedió en Manchester en la primera revolución industrial y recurriendo a la explicación del modelo de fabricación de cadena de montaje de Henry Ford, por el caso de la segunda revolución industrial, el autor intenta reflexionar pues cuál es la tercera revolución industrial. La tercera revolución industrial se entiende mejor como una combinación de fabricación digital y personal: la industrialización del Movimiento Maker, la transformación digital en la fabricación de cosas. En toda la obra se hace constante reflexión sobre el paso y combinación del bit al átomo, de lo digital a lo físico.
Está claro que existe un impacto social en la producción de «cosas». Pero habrá que reflexionar como esta tercera revolución impacta sobre todo desde un aspecto económico en los modelos tradicionales de fabricación y como estos están también avanzando en la vanguardia industrial y digital.
Todos somos diseñadores y la fábrica es el «cloud»
En esta democratización de la fabricación, existe al mismo tiempo una democratización del diseño. En 1985 Apple saca al mercado la primera impresora láser de sobremesa y, junto con el Mac, da inicio al fenómeno de la autoedición. Así pues, si esto lo extrapolamos a la impresora 3D y el diseño CAD libre y online, nos encontramos con un escenario muy similar donde existe una diferencia clave que es la tercera dimensión. Evidentemente, en un entorno digital, sucede algo muy parecido: cuando llega la Web, publicar se convierte en colgar en la Web y todo el mundo tiene acceso y herramientas para hacerlo.
De este modo, podemos entender que la cultura DIY (do it yourself) se está llevando a cabo desde hace mucho tiempo. Es ya una realidad la sencilla disposición de herramientas de fabricación personal para la autoedición, tanto en fabricación como en edición digital. Además, existe una conexión entre lo digital y lo material, donde ya hace un tiempo la manufactura se ha convertido en otro servicio del «cloud», como es el caso de www.mfg.com. Este es el poder de la democratización: Poner a las manos herramientas a quien mejor las saben usar.
En el escenario de la industria tradicional, esta reflexión puede llegar a dar un poco de miedo. Los diseñadores de la industria tradicionales son expertos formados en diseño o ingeniería que utilizan software licenciado, que por cierto, nada económico y que a la vez tienen muy presente la propiedad intelectual e industrial del que se realiza dentro de la empresa, huyendo en este último aspecto, en una visión más «open-design», como fundamenta el que todos diseñamos en un contexto de diseño colaborativo.
Diseñar localmente, producir mundialmente.
Algunos profesores del MIT (Massachusetts Institute of Technology) manifiestan una transición en este contexto como la segunda ruptura industrial. Donde el modelo de producción en masa que definen las economías productivas del siglo XX, inevitablemente con el nuevo panorama planteado, cambia radicalmente hacia una innovación en la producción de cosas donde han sido diseñadas en un lugar en el mundo y huyendo de los stocks y cadenas logísticas, se puede fabricar las unidades justas y necesarias en cualquier parte del mundo donde se necesite el producto. Este es el premio maker: huir de la producción en serie y animar a la personalización de producto. Evidentemente, el debate sobre el bajo impacto medio-ambiental que se produce en este escenario da mucho de que pensar.
Si algún rasgo es característico de la cultura maker y lo hace radicalmente diferenciador de la industria tradicional, justamente es este aspecto de producto no seriado y personal que antes se comentaba. Y se quiere remarcar este aspecto dado que, justamente en esta publicación y la mayoría de referentes bibliográficos, hacen continúo eco y esto nos hace reflexionar el hecho de que sea una etiqueta maker tan destacada.
Personalización de producto
¿Porque es posible y relativamente sencillo la personalización de los productos con este nuevo modelo productivo? Con las herramientas de transformación propuestas y las tecnologías de diseño CAD es posible un modelo de negocio de personalización de producto en muchos aspectos. Evidentemente, tanto la fabricación en masa como la personalización son actualmente dos métodos productivos automatizados viables. Con esta apuesta de fabricación, hacen fácilmente viables el producto en los aspectos de: variedad gratuita, complejidad gratuita y flexibilidad gratuita.
Tradicionalmente en las grandes compañías se diseñan también con tecnologías de diseño CAD los productos, únicos para ser seriados, y con las mismas tecnologías también se diseñan los utillajes para esta fabricación seriada (moldes, matrices, automatismos, etc.). La producción se fabrican y se ensamblan en diferentes plantas propias de las compañías o proveedores y se empieza la distribución logística de los modelos únicos de producto. Por lo tanto, el planteamiento de modelo seriado versus personalizado ha cambiado, pero las herramientas parecen ser las mismas o muy similares.
Democratización de la fabricación
Cabe mencionar que la diferencia entre las herramientas comercial / industriales y las herramientas del movimiento maker o DIY es la propiedad intelectual. El emprendedor maker debe ser totalmente consciente de que tendrá que renunciar a la protección de la propiedad industrial por el mismo motivo que está utilizando software y maquinaria de código abierto (software y hardware abierto), y por el hecho que la cultura maker se fundamenta en el diseño colaborativo. En este sentido, los modelos de negocio se alejan notablemente del modelo de negocio tradicional del siglo XX.
En la industria tradicional siempre se había escuchado una frase, que todavía sigue muy vigente en algunas empresas, que decía «cada maestrillo con su librillo». Con la intención de que lo que cada uno conocía del oficio era un secreto profesional que no se quería desvelar para no ser copiado. Evidentemente, esta actitud de protección del conocimiento que tenía cada empresa o incluso cada profesional, ha cambiado radicalmente en el contexto de la cultura maker.
Nuevo modelo de empresa
El autor llama a los nuevos modelos de empresa de este contexto como la organización abierta. Este modelo es posible sobre todo por Internet, dado que internet es capaz de mostrar lo que la gente puede hacer. Y gracias a esta galería, es fácil encontrar nuevos talentos expertos en aquellas carencias que uno tiene. Y ese es el fuerte de este nuevo modelo de empresa. El autor cuenta su experiencia personal y como de otras empresas maker han acabado siendo grandes empresas hoy en día como es el caso de Sparkfun, una empresa que diseña y fabrica la mayoría de sus productos y lo hace siguiendo un proceso de innovación abierta construido alrededor de una comunidad de los propios consumidores, donde los archivos de diseños son abiertos, pudiendo ser compartirlos y modificarlos abiertamente. Los propios clientes pueden mejorar los productos Sparkfun que, tras ser revisados por los ingenieros de la empresa, pueden hacerlos más fácil de fabricar.
En esta línea, al estar más cerca de los consumidores implica que el diseño en una empresa puede satisfacer mucho mejor las necesidades. Y para añadir ventajas a la empresa y consumidores, existen otros factores que aumentan en calidad que hacen que el modelo sea mucho más atractivo: proximidad al consumidor final, costes de transporte, la flexibilidad, la calidad y la fiabilidad.
Y al final, cada vez más las empresas pueden llevar a fabricar allí donde tenga más sentido. Esto es posible porque los archivos son digitales, los costes en herramientas para llevar una operación productiva son mínimos y todos utilizan la misma maquinaria robótica (basada en código G) que puede ser utilizada en cualquier lugar.
Modelo de financiación maker
Un emprendedor, al generar un negocio a gran escala, se debería plantear alguna fórmula de financiación. Por ello, tendrá que buscar financiación clásica como un crédito bancario que entienda su proyecto o un modelo de capital riesgo. Ambos casos no son sencillos de conseguir. En los últimos años, ha surgido un fenómeno de financiación colectivo que ofrece fuertes ventajas y que lo hace muy atractivo para los emprendedores maker. Para ponernos en contexto, un modelo tipo Kickstarter, es un lugar donde se genera primero un mercado de ideas, en vez de un mercado de productos como se suele hacer en el mercado tradicional. Asimismo, estas comunidades hacen fácil el hallazgo de otros makers y emprendedores que realizan prototipos con impresoras 3D o programan placas de procesador de código abierto tipo Arduino, etc., y que nos pueden interesar para nuestro negocio.
Este modelo ofrece una ventaja muy interesante que antes ya se ha mencionado: Convertir los clientes en una comunidad. Es decir, la investigación del mercado es gratuita y, si el público apoya el proyecto antes de su fabricación, ya se puede considerar todo un éxito. Está claro, que el riesgo al fracaso es muy inferior y la retirada de los proyectos de no éxito se pueden prever con antelación.
Para comentar una anécdota que explica el autor en la publicación: Es tal el éxito de este modo de financiación, que en abril de 2012 el presidente Obama incluyó el modelo de financiación colectivo en la Ley Jumpstart Our Business Startups ( JOBS) en Estados Unidos. Esta ley facilita a las empresas estadounidenses pequeñas el uso de sitios web de financiación colectivo regulados.
Así pues, la financiación colectiva es el capital riesgo para el movimiento maker, donde los usuarios son la nueva clase de inversores. El modelo de financiación también se ha democratizado!
El negocio maker
Lo que empieza siendo una afición, puede terminar como un pequeño imperio. La gran mayoría de makers comienzan explotando un hobby basado en el DIY que, sin querer, acaban aspirando a ser futuros emprendedores. La fabricación de productos con materiales compuestos fue un clásico de la tecnología maker, incluso antes del furor de la fabricación aditiva con impresoras 3D y corte láser. Es el caso de la empresa Scaled, relevante en la historia del movimiento maker, quien con la fabricación con materiales compuestos, ha sido clave en la fabricación de la aeronáutica avanzada.
Actualmente, los ingenieros de Scaled utilizan similares técnicas en su trabajo diario: diseño CAD de producto, prototipado con bloques de espuma que cortan para dar forma y / o mecanizados con CNC y finalmente depositan fibras de vidrio, láminas de fibra de carbono, resinas, etc., para crear el producto con material compuesto.
Y esto puede ocurrir con otros muchos ejemplos, desde productos fabricados con material plástico, el trabajo del vidrio, la conexión con la electrónica y la programación en productos, etc. Con algunas de las técnicas democratizadas, hace que todas estas herramientas de producción que pueden parecer complejas e inaccesibles, sean ahora sencillas de utilizar y mucho más accesibles a las personas normales.
La reflexión está en conocer hacia dónde van las grandes empresas y los peligros que tienen estas en subestimar a los makers. Muchas de estas grandes empresas seguro que comenzaron con alguna historia similar al caso de Scaled.
Reflexión de la revolución
He intentado hacer cuatro pinceladas en base al libro para conocer bien de donde viene todo este fenómeno de la cultura maker, cuál es el actual escenario y siendo especulativo, como todo esto puede influir en el futuro de la fabricación.
Lo realmente interesante son algunas coincidencias que se transmiten en el escenario de la Industria 4.0 (al menos con lo que estoy leyendo ahora) y cómo el fenómeno maker, puede convertirse en un hermano pequeño de la potencia que está sucediendo en la industria de vanguardia. Y con todo el potencial que esto arrastra a la industria, que por mí entender, es todo el nuevo talento que se está cociendo en makerspaces.
Podeis encontrar muchos «talks» de Chris Anderson en la red sobre la cultura maker. Yo os dejo el enlace de uno de estos:

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